Palabras a un Peregrino
Friday, April 17, 2009 By Maryam
Palabras a un Peregrino
Camina por el sendero,
no huyas del torbellino,
no te alejes hacia el silencio
demasiado tiempo;
mas busca tu silencio
en la vorágine de tu alrededor.
Y si no lo encuentras,
créalo.
Camina, caminante del Amor,
por calles y avenidas
donde la indiferencia te persiga,
donde los corazones no palpiten
como lo hace el tuyo.
Sonríe cuando todo sea gris,
cuando las manos que estrechen las tuyas
estén vacías.
Sonríe al caminar,
pues no necesitas nada más,
no necesitas que otros corazones
te faciliten la tarea;
la tarea de descubrir
lo que existe dentro de tí.
No te alejes demasiado hacia montañas calladas
no huyas hacia el silencio externo.
Siente cómo palpita TU propio silencio,
el dulce sabor del vaso lleno en el vacío
del Universo.
Permite sentir que otros
podrían estar más lejos que tú
en el sendero del Amor;
permite pensar que no has llegado
como llegan ellos,
siente que el camino es arduo,
no es fácil,
nada fácil,
y por ello es maravilloso;
durante el camino, que tu corazón transite
por campos y obstáculos;
aprenderás que aquellos que parecen no sentir
lo que tu sientes,
se sorprenden a sí mismos
en su silencio
(es su secreto)
como tú tienes el tuyo.
Querido Peregrino del Amor,
no necesitas más que a Dios.
Maryam.
Ibn al-Arif
Friday, April 17, 2009 By Maryam
¡Nunca oísteis hablar de un amor tan íntegro y noble,
que aunque enfermo se siente gozoso en su pena
y apenado en el goce!
(Fûtuhât, II, 614)
Caminar
Friday, April 03, 2009 By Maryam
Extasis
Monday, October 18, 2004 By Maryam
¿Dónde radica el éxtasis de la palabra? ¿En su sonido, cristalino u opaco, grave o agudo, lento o rápido? ¿Está acaso en su dibujo, sinuoso y lánguido, austero y seco, transparente y sencillo? ¿Estará, acaso, no en su sonido ni en su dibujo, sinó en la idea que nos hacemos de ella? La idea de un nombre, no dicho en voz de nadie, no escuchado por ningún hombre o mujer, no visto ni leído. Un nombre, una palabra "sentida" en nuestro espíritu, que nuestra alma pronuncia ella misma haciendo que la escuchemos dentro de nosotros. El éxtasis reside en nuestra propia alma, la que puede volar y navegar por sendas y caminos llenos de palabras y sonidos que ella les da su propia forma de "percepción". A veces, pienso en un nombre, y dentro de mí resuena. Mis lágrimas caen "solo de pensarlo". El éxtasis se confirma con la alquimia del número, la letra ideada dentro de mí, en unión con mi alma. La Alquimia.



















